miércoles, 22 de julio de 2015

Era oscuro. Era brillante. Era cuadrado, redondo, triangular. Era arena, arena y fuego. Era agua. Salada. Era peludo. Era liso, un liso rugoso. Era incoloro. Era insípido. Era inodoro. Era triste. Era aburrido. Era viscoso. Era oscuro. Era yo, un yo confuso e intrincado. Era un laberinto donde la única salida desembocaba en desesperación. Era una metamorphosis. Era un sinfín de turbadores adjetivos... Pero ya no es. No soy.