domingo, 26 de enero de 2014

Yo estoy bien aquí. ¿Tu no?

  El dedo de la niña pequeña señaló una estrella que cuanto más se acercaba la noche más visible era.
  -Me han dicho que está allí.
  -No, ahí no cabe. Es un puntito muy chico. ¿Quién te lo ha dicho?
  -Me lo dijo él, me dijo: cuando ya no me veas, estaré ahí, y me señaló ese puntito. ¿Lo volveré a ver?
  -No lo sé. Al final todos nos volvemos a ver. 
  -¿Cómo que al final?
  -No se, al final.
  La niña miró a su madre, que estaba detrás de la valla del parque y esta le sonrió y siguió hablando con otra mujer.
  -Mi mamá llora mucho.
  -Igual deberías decirle que está ahí. Quizá cree que se ha perdido. Cuando yo me perdí en el mercado, todos lloraban mucho. Escuché que tenían miedo de no encontrarme nunca.
  -Pero ella es mayor. ¿También se pone triste?
  -Los mayores se ponen tristes también.
  -Pablo, tú no te vas a ir allí con mi abuelo, ¿verdad que no?
  -Yo estoy bien aquí. ¿Tú no?
  -Si, yo también.